NUESTRAS SORPRENDENTES OBRAS

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Por Lidya Maria Collí Noh

Cuando contemplamos alguna obra de la antigüedad, como las pirámides egipcias o mayas y nos sorprendemos de cómo las pudieron construir nuestros ancestros, nos surge también la pregunta: ¿Qué dirían ellos , si vivieran y vieran las gigantescas construcciones que en la antigüedad se han hecho?
¿Qué pensarían esos constructores del pasado al ver los enormes rascacielos y modernos edificios que los hombres de ahora hacen? ¿Se sorprenderían de nuestras obras como muchos de nosotros lo hacemos con las de ellos?
En los tiempos actuales, nos causa asombro ver cómo, sin aparentemente contar con los avances tecnológicos que ahora poseemos, los hombres del pasado pudieron construir esas majestuosas obras como son las pirámides.
Pero así como muchos de nosotros nos maravillamos de sus obras, ¿acaso ellos no se maravillarían de las nuestras?
Ahora bien, muchos de nosotros creemos que ellos no tuvieron el desarrollo tecnológico que nosotros ahora poseemos. Pero ¿habrá sido así? ¿Cómo fue entonces que pudieron hacer esas construcciones que a los hombres de ahora los tienen sorprendidos?
Sin embargo, no es de ellos de quienes aquí pretendimos hablar, sino de nosotros. Porque acaso los hombres de la actualidad no han hecho cosas verdaderamente sorprendentes?
Quizá con el paso del tiempo y si siguen los avances tecnológicos que hasta ahora se han visto, a las nuevas generaciones no les sorprenda nada de lo que ahora a algunos de nosotros nos asombra; pero a aquellos de nosotros que quizá todavía sobrevivamos si nos va a asombrar lo que entonces haya.
Y de ser asi, estaríamos como quizá estarían de sorprendidos nuestros ancestros si vivieran y contemplaran lo que hasta ahora hemos hecho.