NO MAS PLAYAS PRIVATIZADAS EN QUINTANA ROO

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Si bien existen tres municipios de Quintana Roo considerados a nivel nacional como privatizadores de playas, la Secretaría de Turismo (Sectur) debe asumir postura crítica, exhibir a quienes incurren en tales prácticas y retirarles los espacios, que públicos, denunció el presidente de la Gran Comisión de la XV Legislatura Local, Eduardo Martínez Arcila.

Recientemente el subsecretario de Planeación y Política Turística de la Sectur, Simón Levy Dabbah, dio a conocer a nivel nacional que los destinos más afectados por la privatización de las playas en México son Bahía de Banderas, en Nayarit; La Paz, Baja California Sur; así como Tulum, Solidaridad y Benito Juárez, en Quintana Roo.

Consideró problema grave porque se trata de patrimonio de los mexicanos, que empresarios y extranjeros se han adjudicado.

El presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, Eduardo Martínez Arcila, sostuvo que lejos de tomarle como un discurso, la Sectur debe realizar un censo de ellas y hacer de interés público quienes son aquellos particulares y grupos hoteleros que a la fecha se han apropiado de playas quintanarroenses.

Esto con la finalidad de conocer cuáles han sido verdaderamente privatizadas, de manera alevosa e irregular.

Consideró necesario definir la estrategia a seguir para revertir este problema que ahora impacta en la prohibición del libre acceso a las playas, y que no es tema privativo de Quintana Roo.

Martínez Arcila externó que adicionalmente el subsecretario de Turismo debe procurar inversión para darles a los visitantes y locales, espacios con servicios de primer nivel y de calidad, con seguridad, y limpieza permanente. Desde luego sin perder de vista que de nuevo todas las playas del Estado sean de acceso público.

No obstante, sentenció que más allá del discurso respecto al tema antes señalado, hoy existen dos grandes prioridades en Quintana Roo, tales como reactivar la promoción turística y entrarle de lleno al combate al sargazo.

Pues consideró que de nada serviría tener libre acceso a los litorales quintanarroenses, ya que al estar llenos de sargazo mermarían sus visitantes, aparte de representar un riesgo para su seguridad.