Por las características del subsuelo, la zona proyectada para la travesía del Tren Maya, es susceptible a hundimientos y socavones.
La resistencia del suelo no es similar en todas las regiones de la entidad y son necesarios estudios al respecto, advirtió el investigador de la Universidad de Quintana Roo (Uqroo), Alberto Pereyra Corona.
Recientemente el Ejecutivo Estatal anunció que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el Fondo Nacional de Turismo (Fonatur) avalaron incluir al Sur de Quintana Roo una modificación en la ruta del Tren Maya, que incluiría más al Sur.
Consistiría en aumentar de Bacalar un nuevo tramo que llegue al Aeropuerto Internacional de Chetumal, para obtener mayor derrama y dar mayor plusvalía a la zona.
El investigador de la Uqroo informó explico que gran parte del suelo de la Península de Yucatán es de composición kárstica, así que considero que el proyecto del Tren Maya debe contar con estudios minuciosos y precisos de impacto ambiental.
Ya que señalo que por esta zona del país es delicado realizar una construcción de esa magnitud, por lo que han puntualizado con este tema a las empresas constructoras para evitar daños como hundimientos y socavones.
Señaló que que si con el paso de vehículos pesados por las diversas vías carreteras de la Entidad, ocasiona este tipo de efectos, la vibración del Tren Maya podría acelerarlos y generar daños de mayor magnitud.
Dijo el investigador existen varios factores a tomarse en cuenta en el estudio de suelo e impacto ambiental del proyecto del Tren Maya.
Por ello consideró debe conocerse bien, a profundidad y escala, la estructura del terreno para establecer la dinámica de éste ante un impacto de tal naturaleza.
Pereyra Corona omitió juicios respecto de dicho proyecto encaminado por el Ejecutivo Federal, pero insistió en que deben haber estudios a fondo para conocer su viabilidad o no, desde el punto de vista ambiental.













