El estado de salud de Francisco Azcorra González, el joven pescador baleado por personal de seguridad de Belice el mes pasado, es delicado.
Su familia exige justicia y la intervención de las autoridades mexicanas para frenar los abusos que cometen los conocidos como “customs” beliceños.
Octavio Azcorra Quián, padre del afectado, señaló que, derivado de la herida por arma de fuego sufrida el pasado 19 de noviembre, su hijo le tuvieron que extraer cerca de 20 centímetros de intestino, entre grueso y delgado, además, la bala que aún no ha sido retirada, afectó considerablemente la cadera y la columna vertebral, por lo cual su condición ha ido empeorando.
Exigió se haga justicia, ya que el caso de su hijo no es el primero que se comete, incluso meses antes otro pescador también fue agredido a balazos y sufrió una herida de proyectil de arma de fuego en la oreja.
Explicó que, en atención médica para su hijo, la familia ha desembolsado al menos 150 mil pesos. Por lo que solicitó ayuda de las autoridades mexicanas para encontrar a los responsables de este ataque.
Dijo que han recurrido a Relaciones Exteriores y también al Senado de la República, para que solucionen este problema con las autoridades de Belice y paren las agresiones que ponen en riesgo la vida de los pescadores, incluso de turistas que visitan la Bahía de Chetumal.
Su hijo aseguró que fueron al menos diez disparos que los beliceños hicieron contra él, uno hizo blanco en su embarcación y otro en su humanidad que por poco lo mata.













