Mi Chetumal hermoso, enchina la piel cuando un visitante habla así

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Santiago Urbina.- sin lugar a duda la hermosa Chetumal, capital del Estado de Quintana Roo, siempre dejá huella en quiénes la han visitado, y más llena de gusto leer esté tipo de vivencias y recuerdos de quiénes hoy la siguen recordando, Comente qué les pareció y Compartan: Corrían los años 70s, y yo viaje mucho a la ciudad de Chetumal, primero por conocerlo y visitar a unos primos que aún viven en esa hermosa ciudad, cuando fui por primera vez, fuimos un grupo de amigos del Barrio Bravo, de San Sebastián Mérida, Yucatán, ahí nos prestaron una casa por un primo para descansar los días que estaríamos de visita, una casa de madera y láminas muy grande y frescas, existían muchas casas de madera unas muy bonitas de puros tablones de dos aguas, otras más sencillas, pero eso no les quitaba lo bonitas, me llamó mucha la atención unas casas que siendo de madera estaban como a 2 metros del suelo sostenidas por unos maderos con sus escaleras a manera de que podía pasar el agua por debajo de las casas, ya instalados en la casa prestada fuimos al desayuno al mercado, ahí desayunamos tortas y café en un mercado que estaba a un costado de la terminal de camiones, fuimos caminando toda la avenida Héroes, una avenida llena de cortinas de acero con muchos locales comerciales cerrados todavia por lo temprano, ya desayunados regresamos sobre esta avenida esperando que los comercios estén ya abriendo para ver que podíamos comprar, todos teníamos algún encargo de la familia o simplemente para poder admirar los productos de importación que tanto nos hablaban por las personas mayores, haciendo hora para comprar nos llevo un primo a un muelle que se encuentra enfrente del Palacio de Gobierno , me impresionó ver una cantidad enorme de huacales llenos de conchas de caracoles, pues estaban llegando las lanchas con sus productos para vender , fue ahí mismo donde escuché la primera vez que en Chetumal existían los Manatis, asombrados con ver tantos caracoles, nos quitamos y fuimos caminando y llegamos a un lugar donde se hacían los bailes, la famosa explanada de la bandera, junto a un enorme reloj, pero si nos impresionó ver una gran cantidad de envases de cervezas tirados en el mar, seguimos caminando hasta llegar a un lugar llamado Punta estrella, y ahí terminaba el llamado malecón de Chetumal. Créditos a Quién Corresponda, en ninguna parte de está añoranza se indica algún nombre o apellido, pero sin duda llena de orgullo ser Chetumaleño.