Alrededor de 200 expedientes por consumo de sustancias mantiene abiertos la Unidad de Especialidades Médicas-Centro Comunitario de Salud Mental y Adicciones en Chetumal en lo que va del año, donde la edad promedio de inicio en el consumo ha descendido hasta los 13 años y la problemática ya muestra una incidencia similar entre hombres y mujeres.
La responsable de la unidad, Xochilt Chai Carrillo, explicó que actualmente se atienden casos de personas de entre 12 y 65 años, aunque la tendencia más preocupante es el adelanto en la edad de inicio ya que hace cinco años, el primer contacto con sustancias se registraba principalmente entre los 15 y 17 años, mientras que hoy el promedio se ubica en los 13 años, anqué existen casos de menores que comenzaron a consumir desde los 12 años.
Señaló que el alcohol continúa siendo la principal sustancia por la que las personas buscan tratamiento, seguido de la marihuana y el cristal, mientras que la piedra ocupa una tercera posición entre los consumos que requieren atención especializada y de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Adicciones, alrededor del 14 por ciento de los jóvenes ha incurrido en consumo excesivo de alcohol durante el último año.
Explicó que en México prevalece un patrón de consumo denominado “explosivo”, caracterizado por una ingesta moderada o nula entre semana y episodios intensos durante fines de semana o reuniones sociales y esta conducta contribuye a normalizar el consumo entre adolescentes y jóvenes, quienes generalmente tienen su primer contacto con el alcohol a través de la cerveza por ser la bebida más presente en encuentros familiares y sociales.
Chai Carrillo subrayó que el consumo de alcohol y otras sustancias no debe interpretarse como una falla moral, sino como un problema complejo de salud pública estrechamente relacionado con trastornos como depresión, ansiedad y dificultades en el manejo del estrés.
Añadió que el uso nocivo de sustancias psicoactivas rara vez ocurre de manera aislada, por lo que la atención integral resulta fundamental para prevenir que las infancias y juventudes desarrollen patrones de dependencia.













