LOS DIF ESTATALES OLVIDARON SU ÚNICO COMPROMISO; PROPICIAR LA INTEGRACIÓN DE LA FAMILIA EN CONDICIÓN DE VULNERABILIDAD

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Por Esteban Guarneros Aragón.

Hace unos días el, todavía, virtual presidente de la república Andrés Manuel López Obrador emitió una serie de puntos como medidas de austeridad y en contra de la corrupción en su próximo gobierno, Jorge Alcocer Varela quien será el próximo titular de la Secretaría de Salud (SSA) comentó, después de una reunión con López Obrador que la figura de la primera dama desaparecerá y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) pasará a formar parte, en su totalidad, a la Secretaría de Salud.
La medida de ajuste no es del todo desatinada si asumimos que en los últimos 25 años el DIF en Quintana Roo, al igual que en otros estados poco a poco dejó de hacer su trabajo de asistencia social como bien lo describe Mario Luis Fuentes Alcalá, quien entre diversos cargos fue director general del Sistema DIF Nacional (1994-1999), “si el DIF Nacional se ha desdibujado en las últimas décadas, no es porque su actividad sea irrelevante, sino porque sus agendas dejaron de tener prioridad pública; dos de ellas son paradigmáticas: Se prescindió de la asistencia a niñas, niños y adolescentes en situación de calle o abandonados; y la plena incorporación al desarrollo de las personas con discapacidad se redujo a servicios de rehabilitación y terapia física”.
Actualmente, ¿que representan los DIF estatales?, notamos por un lado el gasto que representa mantener la figura de la titularidad de estas instituciones ocupada por las esposas de los gobernadores, a quienes se les adjudica el cargo de presidentes honorarias de los sistemas DIF estatales. Muchas de estas damas se convierten sólo en una figura decorativa sin tener mayores responsabilidades, porque como presidentes de los DIF al ser un cargo honorario (voluntaria), no se les otorga derechos de ninguna clase y no están sujetos a obligaciones de carácter personal, la responsabilidad recae en el director general de la institución.
Sin embargo las presidentes de los sistemas DIF tienen un espacio físico (oficina), el más reconfortante y a veces lujoso, además de mobiliario, personal y vehículos a su disposición muchas de las veces utilizados para actividades particulares y no institucional.
De igual forma encontramos a las esposas del gabinete del gobierno estatal en turno, donde muchas de ellas se refugian y toman como distracción un anexo del DIF mal llamado “Voluntariado”. Éste apéndice administrativo tiene normas de funcionamiento que son ignoradas y tiene también toda una estructura burocrática que en muchas de las ocasiones representa más un gasto que un beneficio.
El “Voluntariado” con toda su estructura (personal, oficinas, mobiliario, vehículos y otras comisiones) con cargo al DIF ya sea estatal o municipal, debería de ser en condiciones de gratuidad, es decir, que no se conviene a una relación laboral, mercantil o funcionarial.
El “Voluntariado” en los DIF desempeña sólo tareas como la recaudación de donativos, que en muchas de las veces no se hace público el destino de lo recolectado; y la coordinación de los grupos voluntarios de las diferentes oficinas gubernamentales, donde también representa un gasto y un desvío de funciones mantener a estos grupos voluntarios.
Como institución que cumplía con aquellas actividades que otras no contemplaban, el Sistema DIF nació en 1977 con el único compromiso de propiciar la integración de la familia en condición de vulnerabilidad en relación con el desarrollo de la sociedad, acciones que según Luis Fuentes Alcalá, columnista y comentarista, se quedaron en el pasado, “se abandonó la rectoría del Estado sobre los centros asistenciales, y tareas como el directorio de instituciones de asistencia social o la generación de estadísticas y conocimiento sobre grupos vulnerados simplemente se dejaron en el olvido”.
El DIF, a sus casi 42 años, dejó de ser aquella institución de acciones a favor del bienestar de las familias mexicanas, ahora en su lugar se observa una falta de entendimiento y sensibilidad social en la mayoría de sus directivos, si a eso le agregamos que por su cobertura y presencia territorial más de 2 mil 400 sistemas municipales DIF se convirtieron, para los partidos políticos, en trampolín y escaparate de futuros candidatos a un puesto popular; también resultó ser la bolsa de trabajo de familiares y amigos de los gobernantes, o el puesto de consolación ante la negativa de un mejor cargo en el gabinete.
Recuerdo bien que el personal del DIF en Quintana Roo en los años 80´fueron trabajadores capacitados en su mayoría por el Sistema Nacional DIF, personal que se veía fuera de oficinas y sin horario por la tarde, noche o madrugada detectando y auxiliando a los niños en y de la calle; también se conocía el producto del trabajo DIF en las comunidades más apartadas cuando visitabas una choza y notabas un piso donde antes había tierra, un fogón rústico en lugar de una fogata a ras de suelo, acciones que implementaban la filosofía de la asistencia social y que no llegaron a convertirse en labores de asistencialismo.