La vulnerabilidad y deficiencias del Juzgado Penal Oral de Chetumal fueron evidenciadas con la fuga de un sujeto que sería vinculado a proceso penal, por lesiones dolosas y lo que resulte.
El 10 de enero pasado el operador del taxi con número económico 822 tuvo un altercado con un motociclista, en la Colonia Ampliación Proterritorio de Chetumal.
El primero le persiguió en varias ocasiones hasta alcanzarle y con un machete le causó nueve cortes en piernas, brazos y espaldas. Luego se refugió en su domicilio.
Fue denunciado y el 26 de agosto fue detenido. Mediante Justicia Alternativa depositó seis mil pesos como reparación de daño y quedó pendiente el pago de tres mil pesos.
El martes por la noche se desarrollaría la audiencia para finiquitar en determinar la situación jurídica del imputado, identificado como Carlos Manuel C. D.
Acudió con un amparo a la audiencia pero como sería vinculado a proceso judicial, con posibilidad de ser aprehendido, brincó la barda de la Sala 1 amenazó a los asistentes y el agente de la Policía Procesal temió y permitió escapar.
Pese a los gritos de fiscales y asistentes, evadió al personal de seguridad y huyó en una camioneta que le esperaba afuera.
Al sustraerse de la justicia, el amparo dejó de surtir efecto y es sujeto a orden de aprehensión por los delitos de lesiones dolosas, evasión de la justicia y lo que resulte.
En julio del 2015 se registró el caso de un interno del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chetumal que fue llevado a audiencia, pero evadió a la Policía Procesal y brincó al Centro Integral de Primera Infancia (CIPI), donde puso en riesgo a niños y educadoras.













