La “desaparición” de menores de edad ha registrado un fenómeno en aumento en Quintana Roo, actualmente desaparecen 2.5 niñas al día de entre 12 y 19 años de edad, que presuntamente pudieran ser víctimas de trata de personas.
Erika Cornelio Ramos, presidenta del Instituto de Empoderamiento y liderazgo Zazil-Ha e integrante de la Red Feminista Quintanarroense, dio a conocer que el tema de la “desaparición” de menores de edad va en aumento, pues anteriormente se reportaban dos personas al día en toda la geografía del estado y en este año ya subió a 2.5, lo cual se ha convertido en un fenómeno preocupante.
Si bien se desaparecen 2.5 niñas al día, el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública a nivel nacional da a conocer que apenas han encontrado a 16 presuntas víctimas en lo que va de enero a octubre del 2021.
“A finales de enero señalábamos que dos niñas diariamente están desapareciendo en Quintana Roo, ahora es de 2.5, que significa que obviamente es un tema que ha incrementado en los últimos meses y que está vinculado directamente con la trata de personas, hemos nosotras averiguado como se da ese vínculo que no se ha dado a conocer”, comentó.
Detalló que la edad de la edad de menores desaparecidas, y que presuntamente pudieran ser víctimas de trata de personas van de los 12 a los 19 años de edad, aunque esta se acentúa en los 13 a 16 años de edad.
Cornelio Ramos dijo que es necesario que las autoridades correspondientes implementen políticas públicas para la atención de este fenómeno, el cual al parecer se da a través de las redes sociales, ya que los menores de edad pasan más tiempo en este “circulo social” y son más fáciles en engancharlas, aunque la autoridad de la Comisión de Atención de Personas Desaparecidas no ha querido información al respecto.
Reiteró que las herramientas ya las tienen las autoridades, lo que urge es que aprendan a ejecutarlas para evitar que los delincuentes se lleven a estas menores, y que incluso cuando estos son detenidos eviten que los delincuentes recuperen su libertad sin antes cumplir una condena por el delito cometido.













