Por Lidya María Colli Noh
Yo he tenido una pregunta que me he hecho siempre: ¿Cómo era que en los tiempos de Jesucristo las multitudes podían oír sus sermones y predicas si en esos tiempos no existían los magna voces y altoparlantes que existen en la actualidad?
Se dice que por ser el Hijo de Dios, y por lo tanto un superdotado, podía tener una voz más potente que cualquier ser humano, pero siempre cae la duda porque en la actualidad no estamos acostumbrados a esos tipos de fenómenos. En los tiempos que actualmente vivimos nadie podría hacerse oír por multitudes si no fuera auxiliado por esos potentes equipos de sonido como los que usan los políticos o los medios de comunicación para transmitir sus programas, incluso por todo el planeta.
Si se recuerda, la era de la electricidad que es la que mueve casi todo en la actualidad empezó desde que Tomas Alva Edison invento la bombilla eléctrica en el siglo 18 después de Cristo. Aunque 600 años antes de Cristo el filósofo griego Tales de Mileto ya hablaba de ella (la electricidad).
Hay la creencia también de que las multitudes podían oír al hijo de Dios porque los que estaban junto a él le iban repitiendo a los demás lo que el decía.
¿Cuál es la realidad? Hay quienes dicen: “Yo como Santo Tomas, hasta no ver no creer” .Aunque yo sinceramente, después de escribir esto, sí creo que por ser el Hijo de Dios, para Jesucristo nada era imposible.
