Por Esteban Guarneros Aragón
Cuando un una persona pasa de ser político a funcionario público el cordón umbilical no lo corta de tajo, siempre queda ese vinculo escondido entre el partido que lo postuló y el hacer uso del poder gubernamental para apoyar en lo político y económico a su perteneciente agrupación.
¿Qué implica ayudar desde las instituciones gubernamentales al partido político encumbrado en el poder?
Todo, implica todo, desde tener todas las facilidades para hacerse y recibir inadecuadamente recursos financieros, hasta gozar de impunidad para salvarse de ir a la cárcel o solo pisar el penal brevemente.
Pero lo más grave es ofrecerle el control, al partido político, de todo un país por encima, en muchas ocasiones, de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
Qué es lo triste, pero evidente a la vez, el actuar de de ese político ahora vestido de funcionario público, que engaña, una y otra vez mas a su pueblo para beneficiarse y favorecer a su partido político.
Para prueba un botón, lo hemos visto con el PRI, con el PAN y ahora lo vemos con MORENA en la presidencia, lo hemos visto también con el PRD, el PT, Movimiento Ciudadano y todos los demás partidos políticos en los gobiernos estatales y municipales.
Ahí es donde se debe regular, ahí es donde las leyes existentes deben ser aplicadas para que no se permitan las facilidades para beneficiar a tal o cual partido político.
Los periodistas, comunicadores y demás involucrados en la prensa y los medios de comunicación, tenemos preferencias partidistas, como lo tienen todos, pero aprendemos a ser imparciales.
La regulación para los que ejercen o practican la prensa se encuentra en sus códigos de ética, los tenemos todos y están bien definidos y presentes.
No hay que confundirse, los que no respetan éste código de ética, simplemente no son ni periodistas, ni comunicadores y, como dijera “ya sabes quién” son fáciles de identificar y la reprobación llega del lector, la audiencia, el pueblo.
La censura a la prensa disfrazada de regulación no es el mejor camino a la democracia.













