Anoche tuvo lugar la sesión solemne del Cabildo de nuestro municipio capital. De acuerdo con nuestra normatividad debió haber sido un ejercicio democrático de rendición de cuentas. Sin embargo, lo que hemos atestiguado es un vil ejercicio de simulación, un discurso cargado de retórica barata que trata de tapar el sol con un dedo, que pretende disfrazar la crisis de gobierno y administrativa que padecemos. Me duele decirlo, pero esta administración ha sido por demás nociva, y miren que hemos tenido malos gobiernos.
Este (des) gobierno atenta contra la iniciativa privada y la ciudadanía que son las que han mantenido a flote al municipio. Las multas y los cobros excesivos por permisos a restauranteros, locatarios y comerciantes ha sido una constante de esta administración. Pareciera que se trata de extraer rentas de todo lo que se mueva, pero lo peor es que esos ingresos no se ven reflejados en resultados positivos.
La basura se desborda y descompone en las calles, a pesar de que ya le dimos la solución a la Presidencia Municipal. Como Presidenta de la Comisión de Desarrollo Urbano y Transporte impulsé una iniciativa que fue aprobada por unanimidad para la conformación del Comité Interinstitucional y Multidisciplinario para la atención de los residuos, en donde la participación más destacada la ha tenido la Universidad de Quintana Roo quien entregó al Alcalde, el Primer Plan Municipal de Manejo y Gestion de los Residuos Sólidos para OPB. No fueron ocurrencias, sino uno de los diagnósticos y alternativas de política pública más serios que se han realizado en la historia del Municipio. Fue la máxima casa de estudios del estado la que identificó los puntos problemáticos y marcó la ruta de solución a esta sentida demanda ciudadana. Hoy, la Presidencia Municipal se encuentra pasmada o indiferente ante este asunto. Tal parece que no les interesa recibir ayuda calificada.
Este (des) gobierno ha hecho del nepotismo, abuso de poder y el tráfico de influencias su modus operandi. Desde una perspectiva patrimonialista del servicio público, el Presidente Municipal cree que puede disponer a su antojo y arbitrio de plazas laborales y cargos de responsabilidad. En su momento lo hemos denunciado, pero no me cansaré de repetirlo. Si no les da vergüenza y no hay consecuencias por este tipo de conductas, por lo menos que sepan que de este lado tampoco hay olvido. Ya la ciudadanía se encargará de hacerlos pagar en las urnas todos sus abusos.
Este (des) gobierno no entiende que el gobierno municipal es un trabajo colegiado. Desde el Cabildo hemos insistido, y no nos cansaremos de ello, de presentar propuestas de solución a los problemas públicos más apremiantes. Ante la incapacidad o lentitud de la mayor parte del equipo del Presidente Municipal, siempre hemos buscado tender puentes y construir acuerdos.
Ante la escalada de violencia contra las mujeres, propuse una iniciativa de acuerdo para emplear recursos provenientes de la Federación en el combate a este flagelo. No se trataba de inventar el hilo negro, simplemente de seguir los lineamientos que el propio Programa para el Fortalecimiento de la Seguridad (FORTASEG) estipulaba, pero que la autoridad municipal desconocía o no consideraba prioritarios. Derivado de este llamado de atención, surgió la estrategia del Programa de Atención y Prevención de la violencia Familiar y de Género.
Tal pareciera que este (des) gobierno no requiere de acompañamiento, sino de presión para actuar. La administración municipal no es proactiva, sino reactiva a medias y a un ritmo por demás lento. Los problemas que aquejan al municipio y sus habitantes requieren actuar con sentido de urgencia y el Presidente Municipal no entiende que no puede andar con sus calmas.
Ante este escenario, anoche el Presidente Municipal decidió incurrir en una de las conductas más vulgares de la política y la sociedad: saludar con sombrero ajeno. No hubo ningún reconocimiento al Cabildo quienes a través de nuestras iniciativas y acuerdos, hemos garantizado que el escenario no sea mucho más lamentable; por el contrario, han proliferado en estos meses las descalificaciones a quienes pretendemos cumplir con nuestra labor como representantes de la ciudadanía y hemos demandado efectiva rendición de cuentas.
En estos primeros meses de (des) gobierno sólo pueden estar conformes con las medidas implementadas los beneficiados por el nepotismo, el equipo cercado del Presidente y los malhechores que hoy operan a sus anchas ante la incapacidad gubernamental. Hoy no hay nada que celebrar, estamos ante uno de los episodios más obscuros y trágicos del municipio capital. No lo digo yo nada más, escuchen a los ciudadanos. La única buena noticia es que en estos tiempos la incapacidad, la rapacidad y el agandalle no se pueden ocultar.
Por mi parte, seguiré supervisando con lupa y ánimo constructivo el desempeño de este gobierno. Es mi obligación y la ejerzo con pasión y amor a Chetumal y cada una de las comunidades de Othón P. Blanco.