EN BUSCA DE CANDIDATOS POLÍTICOS SURGIDOS DESDE LAS ORGANIZACIONES CIVILES

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Por Esteban Guarneros Aragón

¿Puede surgir un ciudadano como propuesta a candidato a un cargo de elección popular sugerido por las organizaciones o asociaciones civiles?

Hasta el momento no se ve un esfuerzo colectivo significativo para tener una participación ciudadana en los asuntos políticos, dejamos que todo se desarrolle en manos del gobierno, de los cada vez menos aceptables partidos políticos y de los fraudulentos representantes del pueblo en los congresos legislativos, en el entendido que, una vez votado por el candidato preferido o no, el compromiso del ciudadano ha terminado y no debe ser así.

Es más que sabido que los que hacen “política” en México proponen sus agendas de trabajo de acuerdo a sus intereses personales y partidarios. Pero lo que vive la sociedad, lo que quiere la sociedad, lo que le duele a la sociedad, queda o bien en el olvido o en el archivo prorrogado para ser atendido, claro, después de las prioridades que tienen los políticos y funcionarios públicos.

La sociedad civil lleva tiempo solicitando un cambio urgente que le dé respuestas claras, oportunas, transparentes sobre lo que hacen las autoridades y hasta el momento el ciudadano o es ignorado o es aplazado.

Algunos dirán ahí están los informes pero esos informes tanto del ejecutivo como del legislativo y no se diga del judicial son contrarios, en muchas de sus acciones, a la realidad que vive la gente. Esos eventos dizque informativos año con año, sin cambio alguno, son actos políticos carentes de veracidad que dejaron de ser de interés para la sociedad, porque no responden a las necesidades, inquietudes o prioridades de la gente.

De ahí la necesidad que la participación ciudadana debe ir más allá, de acciones particulares, y hacer un esfuerzo para dar ese sentido democrático que pide la política en México. La participación ciudadana debe romper esquemas y ser, ahora, la sociedad civil organizada quienes comiencen a trabajar en formar cuadros políticos surgidos de las propias organizaciones sin quebrantar leyes o normas democráticas, al contrario buscando una democracia participativa como propuesta, la de ofrecer candidatos surgidos desde los grupos civiles organizados para que los partidos políticos o independientes tengan otra opción que les permita nuevamente ganar la confianza de la ciudadanía.

La sociedad sabe muy bien que detrás de un candidato surgido de un partido político existen muchos intereses y de toda índole, eso ya no es secreto para el ciudadano, como tampoco es un secreto que ése personaje electo rendirá sólo cuentas a su partido y a su gobierno, dejando pasar las necesidades imperiosas de la gente. También se sabe que las personas se acostumbraron a seguir y votar por el candidato que un partido político les imponía a pesar de no ser el preferido.

Todo éste rol que la sociedad viene desempeñando desde hace mucho tiempo comienza a desaparecer, ahora se pregunta constantemente cómo trascender sin partidos políticos, de ahí surgieron ya los candidatos independientes. Pero ahora va más allá, se cuestiona cómo llevar a un ciudadano, a un cargo de elección popular para ocupar un cargo público, a un residente que por sus actos sea reconocido por las asociaciones civiles y no sólo sea un candidato reconocido por los partidos políticos.

Son tiempos de cambio en donde la propuesta de la sociedad civil organizada puede y debe ofrecer, jóvenes o adultos, como candidatos más respetables, capaces, librado de compromisos que aporten opciones a los desprestigiados y desfavorecidos partidos políticos.

¿Hay algún impedimento que prohíba a la sociedad organizada proponer candidatos para ocupar cargos de elección popular y que estos sean electos a través de los partidos políticos para ocupar cargos públicos?