SANTIAGO URBINA.-
Tras un par de días que descendió la presencia de los inofensivos pero muy molestosos moscos bobos, esté viernes desde empezada la tardé se podían observar pequeñas nubes de esté insecto acercarse a espacios claros e iluminados, y es qué cuándo pensábamos qué tras poco más de dos meses de soportar está molestia por fin este se había ido pues no, cabe destacar qué hace unos días en una casual platica con experimentado piloto aviador, qué omito su nombré, señalaba interesante mente este problema, y nos contaba qué hasta hacía seis años en su avión fumigador cada año fumigaban toda la Ribera del Río Hondo hasta la Isla de Tamalcab, frente al poblado de Calderitas, para evitar qué el mosco bobo llegará de Belice hacía México, específicamente el sur del estado o Chetumal, el también ingeniero agrónomo nós plática qué se utilizaban pequeñas cantidades del insecticida conocido cómo Malathion, con lo cuál era suficiente para evitar la llegada de grandes nubes de esté inofensivo mosquito de poco tiempo de vida 48 horas máximo, hacé todavía 6 años en el gobierno de Beto Borge, la Secretaria de Salud, dotaba del insecticida Malathion, pues al no ser una especie qué ponga en riesgo la vida cómo el mosco del dengue o chikungunya, es imposible les dotaran del costoso Abate, qué también es capaz de controlar fácilmente al mosco bobo.
«Nosotros poníamos 6 avionetas de fumigación sin costo, pues tanto no se cobraba un peso de renta de las aeronaves ni honorarios de los pilotos y Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) suministraba el combustible para las aeronaves, aún así se logra mantener a raya la llegada de éstos insectos, pues hace casi cinco años se dejaron de realizar estás fumigaciones, en dónde tres pilotos como en mi casó, por la crisis nos decidimos de nuestras avionetas para dedicarnos a otras labores, en esté caso considero qué a Las autoridades de salud del estado, le faltan ganas de atender esta problemática qué según se sabe el mosco bobo ha llegado a los Municipios de Bacalar, Felipe Carrillo Puerto y en pocas cantidades aún en José María Morelos.
