Los beneficios económicos esperados para las comunidades cercanas a las estaciones del Tren Maya en los tramos que presentan una baja afluencia de pasajeros no se verán por un tiempo indeterminado, contrario a las de Cancún-Tulum afirmó Isael Fierros González, profesor investigador de la UEQROO.
Indicó que uno de los principales desafíos es impulsar una estrategia integral que involucre a empresarios, prestadores de servicios turísticos, autoridades y habitantes locales para crear productos y rutas turísticas capaces de extender la permanencia de los visitantes.
Sostuvo que casos en específico como Chetumal, donde existen diversos proyectos con potencial para su desarrollo, siguen estancados por falta inversión y seguimiento para convertirlos en atractivos que generen una derrama económica.
Mientras que el Mercado del Bienestar de Nicolás Bravo, consideró podría convertirse en puntos de atracción para los viajeros, siempre que estén acompañados de infraestructura, servicios turísticos y actividades complementarias que incentiven una mayor permanencia y gasto de los visitantes, aunque sigue sin operar.
Destacó que, en Felipe Carrillo Puerto, se han identificado en la venta de artesanías una alternativa para mejorar sus ingresos; sin embargo, enfrentan limitaciones en materia de capacitación, comercialización y acceso a mercados.
Sostuvo que el Tren Maya genera efectos profundos e irreversibles, tanto en el ámbito social como ambientaladvirtiendo que el costo ecológico asociado a la obra podría ser difícil de revertir a largo plazo, por lo que resulta indispensable fortalecer las políticas públicas orientadas a maximizar los beneficios económicos para las comunidades que forman parte de la ruta ferroviaria.
