INTERNO DEL CERESO ACUSA QUE POLICÍAS LO GOLPEARON HASTA DEJARLO EN SILLA DE RUEDAS

Cuando ingresó al Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chetumal lo hizo caminando, pero cuando salió, fue en silla de ruedas. Es la historia de Isauro Gallegos Pérez, quien purgó condena en tal cárcel.

Ahora suplica el apoyo de las autoridades, principalmente de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública (SESP) para volver a caminar y ser independiente.

El 19 de septiembre del año pasado, la Secretaría Estatal de Seguridad Pública (SESP) apoyada por fuerzas federales, implementó un fuerte operativo para desestructurar a “la comitiva” que respaldaba a Heriberto Campos Martínez, alías “el diablo”, que por más de siete años mantuvo el control de la cárcel.

Durante su ejecución, los agentes agredieron con severidad a los internos por igual.

Gallegos Pérez relató que pese a haberse mantenido encerrado en su celda, se les arrojó una granada de gas que le obligó a salir.

Fue golpeado en el camino y tirado bajo el domo, donde un elemento le golpeó con un bat de béisbol que le lesionó la parte inferior del cuerpo.

Tras el operativo permaneció un mes internado en la Enfermería del Cereso de Chetumal, pero no recibió atención médica.

Hace menos de un mes recuperó su libertad pero ya depende de otras personas para moverse.

Los dolores en la espalda aumentan cada vez más y requiere de una operación que cuesta 135 mil pesos, pero carece de medios para costearle.

Solicita apoyo de las autoridades o que la SESP responda puesto que durante el operativo del año pasado quedó discapacitado, supuestamente a causa de los excesos de los agentes.